¿Escribimos como hablamos?

En la era digital en la que vivimos cualquier palabra mal escrita en redes sociales puede traducirse en un linchamiento público, en señalamientos y hasta en la separación de algún cargo. Pareciera que escribir «correctamente» es obligado para todos y más para aquellos que tienen posiciones de liderazgo o un gran poder de convocatoria. Existe algo así, como la corte de la ortografía que aparece en el lugar menos esperado, detecta un error en cuestión de segundos y expone a la persona que se equivocó.


Somos la única especie en este planeta que tiene la dicha de poder comunicarse con un lenguaje complejo, que razona y argumenta. Pero no siempre fue tan sencillo como lo es ahora, hace mucho tiempo era complicadísimo acceder a un papiro para escribir, teníamos prohibiciones para expresarnos de forma oral o escrita, tanto si eras mujer, esclavo o pobre. Hoy todo es muy distinto, porque una gran cantidad de personas tenemos mayor facilidad para comunicarnos con otros en cualquier rincón del mundo con solo un click.


Podríamos pensar que vivimos más comunicados gracias a la tecnología, no obstante también vivimos en una era en la que no nos entendemos tan bien como quisiéramos porque para empezar ya casi no nos escuchamos. Hemos sustituido la comunicación oral por la escrita en redes sociales, incluso los teléfonos fijos en las casas se han convertido en un adorno. Ya no escribimos de forma manual y leemos muy poco. El lenguaje está vivo, late y vibra constantemente como gritándonos que lo utilicemos más.


Las nuevas generaciones se escriben acortando las palabras, cambiando su ortografía o hasta ignorándola y así se entienden perfectamente. ¿Será que la ortografía es un protocolo de la comunicación escrita que nos diferencia de aquellos que la ignoran o no les interesa y por tanto, son considerados incultos o poco preparados?


Esa es la percepción que tienen las personas a las que en algún momento se les señaló por escribir de forma incorrecta una palabra y considero que lo más valioso es amar y conocer nuestro lenguaje, su historia y sus raíces. Leer definitivamente es una gran ventana para profundizar en este tema, pero los libros están un tanto olvidados porque están perdiendo la batalla con las redes sociales. Entonces todo se convierte en una cadenita y lejos de aprender a escribir de forma «correcta» nos alejamos cada día un poco más.


Cuando hablamos tenemos mayor libertad para transmitir nuestras ideas porque no nos frenamos pensando si estamos utilizando bien o no la b o la v, si la palabra que dijimos lleva h intermedia o no. Cuando escribimos en el mundo profesional corporativo, nos frenamos y modificamos las palabras porque no queremos equivocarnos. Lo que conseguimos la mayoría de las veces es parecer personas acartonadas o robotizadas que no transmiten y no conectan con su comunicación escrita.


Otro caso es cuando alguien nos conoce en persona platicamos y todo perfecto, pero cuando le escribimos un correo o le mandamos mensaje de WhatsApp, esa persona duda de si somos los mismos, porque el mensaje y la forma cambian drásticamente de lo que reflejamos en la comunicación oral.


Mi consejo es que traten de ser las mismas personas en su comunicación oral y en la escrita, que fluyan cuando escriban y antes de enviar el correo o mensaje, lo lean en voz alta y revisen la ortografía. Eso los hará sentir más relajados, pero no se detengan en su escrito inicial por temor al desconocimiento de la forma correcta de alguna palabra.

En la comunicación profesional denle preferencia a los correos electrónicos y el WhatsApp utilícenlo para otros temas que sean urgentes o para los tan famosos grupos. Ya hablaremos en otro momento de mis recomendaciones para tener una comunicación efectiva en los grupos de esta red.


Recuerden que la ortografía no es el resultado de una evolución natural de la humanidad, como sí lo es la comunicación oral. La ortografía son las reglas que se estipularon para poder entendernos mejor y los cambios suelen asustar a los grupos más conservadores. Lo que es una realidad es que en unos años más, la ortografía cambiará y necesitaremos estar actualizados para estar bien comunicados con las nuevas generaciones entendiendo que la lengua, las palabras y la humanidad evolucionan y que no somos más ni menos si escribimos como lo hacían nuestros abuelos o como lo harán nuestros nietos.

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